El tratamiento para vaginismo en Monterrey, y para la dispareunia o dolor en las relaciones sexuales, empieza con una consulta sin prisas y sin exploraciones que no autorices. Son problemas frecuentes, con causas físicas y emocionales, y con el apoyo adecuado pueden mejorar.
El vaginismo es la contracción involuntaria de los músculos que rodean la entrada de la vagina ante un intento de penetración: en una relación sexual, al usar un tampón o en una exploración ginecológica. Puede hacer que la penetración duela mucho o sea imposible. Es una reacción del cuerpo, que se protege de un dolor que anticipa.
La dispareunia es el dolor durante o después de las relaciones sexuales. Ambos se alimentan entre sí: el dolor genera miedo, el miedo tensa los músculos y la tensión provoca más dolor. Por eso hoy se estudian juntos como trastorno de dolor genitopélvico y de la penetración.
| Dónde se siente | Causas físicas frecuentes |
|---|---|
| En la entrada de la vagina | Vaginismo, infecciones, resequedad por lactancia o menopausia, cicatrices del parto, vulvodinia (dolor vulvar persistente sin una lesión visible) y enfermedades de la piel como el liquen escleroso |
| Al fondo, con la penetración profunda | Endometriosis, quistes de ovario, miomas, infecciones pélvicas, colon irritable o vejiga dolorosa |
A esto se suman factores emocionales, como la ansiedad, el miedo al dolor, una educación sexual que dejó culpa o experiencias traumáticas. Casi siempre hay más de un factor, y puede empezar con la primera relación o después de años sin molestias.
Puede ser buen momento para consultar si te identificas con alguna de estas situaciones:
No necesitas llegar con todo claro. Pedir ayuda pronto evita que el ciclo de dolor y tensión se refuerce.
Hablamos de lo que sientes y de lo que has intentado, vestida y sin prisa.
Se hace con suavidad, empezando por fuera, y puedes pedir que se detenga en cualquier momento.
Cultivos o un ultrasonido para buscar causas como infecciones o endometriosis.
Acordamos contigo un plan por etapas y, si conviene, con otros especialistas.
Muchas veces la primera cita es solo para conversar, y está bien. La exploración con espéculo puede esperar a otra visita, cuando te sientas lista.
El tratamiento combina varias herramientas según tu caso:
El avance suele medirse en semanas o meses. La meta la defines tú: usar un tampón, tolerar una revisión o disfrutar tu vida sexual sin dolor.
Si el vaginismo no mejora con lo anterior, algunos especialistas aplican toxina botulínica en los músculos de la entrada vaginal para relajarlos de forma temporal, junto con dilatadores y acompañamiento. Es un uso fuera de las indicaciones aprobadas, con evidencia de estudios pequeños, y solo se considera tras una valoración detallada.
Los tratamientos de este problema son poco invasivos. Los dilatadores y la fisioterapia pueden causar molestias leves al principio, por eso se avanza de forma gradual y sin soportar dolor. Si se llegara a usar toxina botulínica, puede haber molestia donde se aplica y, con poca frecuencia, cambios temporales en el control de la orina o de las evacuaciones.
El sangrado después de las relaciones, aunque sea leve, amerita una revisión.
Esta información es orientativa y no sustituye una consulta médica. Cada caso se valora de forma individual.
Hablar de dolor en la intimidad no es fácil. En AlanaGyn te atienden ginecólogas que te escuchan, te explican cada paso antes de hacerlo y respetan tus tiempos; cuando hace falta, te orientan hacia fisioterapia de piso pélvico o terapia sexual. Lo atendemos en nuestra área de ginecología estética y salud íntima, en Plaza Vistacentro, colonia Buenos Aires.
Tu plan se define en una valoración, según tu historia clínica y lo que quieres lograr.
Un equipo de ginecología y medicina estética enfocado en el bienestar integral de la mujer.
Av. Chapultepec 1201, local L-21, tercer piso, en Monterrey.
Te atendemos de lunes a sábado, de 9 AM a 9 PM, con cita.
Dra. Angelina Martínez Longoria, Ginecología y Obstetricia. Más de 10 años de experiencia. Médico Cirujano y Partero por la Universidad Autónoma de Coahuila, con residencia en Gineco-Obstetricia en el Hospital "Dr. Ignacio Morones Prieto" UMAE 23 de Monterrey y diplomado en Patología Vulvovaginal.
Dra. Karla Mata Mejía, Ginecología y Obstetricia. Médico Cirujano y Partero con especialidad en Gineco-Obstetricia por la UANL. Certificada por el Consejo Mexicano de Ginecología y Obstetricia y miembro del Colegio de Ginecología y Obstetricia de Monterrey.
En la valoración revisamos tu caso, resolvemos tus dudas y definimos contigo qué tratamiento es el indicado para ti.
Tiene componentes físicos y emocionales que se mezclan. La contracción de los músculos es real y no la controlas a voluntad, por eso el tratamiento trabaja con el cuerpo y con las emociones.
Solo si tú quieres. La primera cita puede ser solo una conversación, y si aceptas una exploración puedes detenerla cuando quieras.
Con un tratamiento integral y constante suele mejorar de forma importante. El tiempo varía: para algunas mujeres son semanas y para otras, meses.
Se usan a tu ritmo, desde el tamaño más pequeño y con lubricante. Puedes sentir presión, pero la indicación es no avanzar si hay dolor.
Es frecuente, pero no tienes que aguantarlo. Puede deberse a cicatrices, a la resequedad de la lactancia o a la falta de estrógenos, y todas esas causas tienen tratamiento.
Sí. Las infecciones vaginales de repetición irritan la mucosa y pueden dejar la zona sensible aun después de tratarlas.
Muchas mujeres con vaginismo logran embarazarse. Si es una prioridad para ti, coméntalo desde la primera consulta para tomarlo en cuenta en el plan.