El tratamiento para liquen escleroso en Monterrey parte de un diagnóstico cuidadoso de esta enfermedad crónica de la piel de la vulva. Con tratamiento médico constante y revisiones periódicas, la comezón puede controlarse y es posible frenar los cambios que deja en la piel.
El liquen escleroso es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta sobre todo a la vulva y a la zona alrededor del ano. La piel se vuelve blanca, delgada y frágil, y si la inflamación no se controla, con los años puede perder su forma normal.
Aparece a cualquier edad, aunque es más frecuente después de la menopausia. Su causa exacta no se conoce: se relaciona con el sistema inmunitario y es más común en mujeres con otras enfermedades autoinmunes, como problemas de tiroides o vitiligo.
No es contagioso, no se transmite por relaciones sexuales y no tiene que ver con la higiene; de hecho, lavar de más irrita la zona. Es crónico: el tratamiento lo mantiene bajo control y las revisiones siguen aunque te sientas bien.
Los síntomas cambian mucho de una mujer a otra, y algunas casi no notan nada. Las señales más comunes son:
Con frecuencia se confunde con una infección por hongos, y pasan meses de óvulos sin mejoría. Si la comezón regresa una y otra vez, conviene revisar si se trata de una infección vaginal o de otra causa.
Platicamos de tus síntomas, desde cuándo los tienes y qué cremas has usado.
Se revisa la piel con buena luz y, si hace falta, con el colposcopio.
Se toma una muestra pequeña con anestesia local si el aspecto no es típico o hay una zona que preocupa.
Te explicamos cómo aplicar la pomada, qué esperar y cuándo es tu siguiente revisión.
En muchos casos el diagnóstico es clínico, por el aspecto de la piel. La biopsia lo confirma cuando hay dudas y descarta enfermedades parecidas, como el liquen plano o una lesión precancerosa. También se distingue de la atrofia vaginal de la menopausia, que se trata de otra forma.
El tratamiento de primera línea es un corticoide tópico de alta potencia, en pomada, que se aplica en capa delgada sobre las zonas afectadas. Requiere receta y un esquema que indica tu ginecóloga: al principio se usa más seguido y después se espacia hasta una dosis de mantenimiento.
Muchas mujeres temen que la cortisona "adelgace la piel". Usada como se indica, la vulva la tolera bien; lo que hay que cuidar es no extenderla a la ingle o los muslos. La inflamación sin control es la que deja cicatrices.
Aunque los síntomas desaparezcan, la enfermedad puede seguir activa. La primera revisión suele ser a los tres meses de empezar; después, si todo está estable, una o dos veces al año.
Además, una pequeña parte de las mujeres con liquen escleroso desarrolla cáncer de vulva con los años. El riesgo es bajo, hay estudios que sugieren que mantener la enfermedad controlada ayuda a reducirlo y las revisiones permiten detectar cualquier cambio a tiempo.
El láser y el plasma rico en plaquetas (PRP) se han estudiado como apoyo. Esto es lo que se sabe hoy:
Por eso se consideran complementos: pueden valorarse si los síntomas persisten con el tratamiento bien llevado, sin sustituir a la pomada ni a las revisiones. En consulta se platica si tiene sentido en tu caso.
Sin tratamiento, la inflamación puede dejar cicatrices: los labios menores se reducen, el clítoris queda cubierto y la entrada de la vagina se estrecha. Con menos frecuencia aparecen lesiones precancerosas o cáncer de vulva.
El tratamiento puede causar ardor al aplicarlo, infecciones por hongos o adelgazamiento de la piel si se usa de más o fuera de la zona indicada; por eso se ajusta en cada revisión.
Acude a urgencias si no puedes orinar o si tienes un sangrado abundante.
Esta información es orientativa y no sustituye una consulta médica. Cada caso se valora de forma individual.
El liquen escleroso pide revisiones aun en las épocas sin síntomas. En AlanaGyn te atienden ginecólogas, y la Dra. Angelina Martínez Longoria cuenta con un diplomado en Patología Vulvovaginal, el área dedicada a las enfermedades de la vulva y la vagina. Lo atendemos en nuestra área de ginecología estética, en Plaza Vistacentro, colonia Buenos Aires.
Tu plan se define en una valoración, según tu historia clínica y lo que quieres lograr.
Un equipo de ginecología y medicina estética enfocado en el bienestar integral de la mujer.
Av. Chapultepec 1201, local L-21, tercer piso, en Monterrey.
Te atendemos de lunes a sábado, de 9 AM a 9 PM, con cita.
Dra. Angelina Martínez Longoria, Ginecología y Obstetricia. Más de 10 años de experiencia. Médico Cirujano y Partero por la Universidad Autónoma de Coahuila, con residencia en Gineco-Obstetricia en el Hospital "Dr. Ignacio Morones Prieto" UMAE 23 de Monterrey y diplomado en Patología Vulvovaginal.
Dra. Karla Mata Mejía, Ginecología y Obstetricia. Médico Cirujano y Partero con especialidad en Gineco-Obstetricia por la UANL. Certificada por el Consejo Mexicano de Ginecología y Obstetricia y miembro del Colegio de Ginecología y Obstetricia de Monterrey.
En la valoración revisamos tu caso, resolvemos tus dudas y definimos contigo qué tratamiento es el indicado para ti.
No. Tu pareja no corre riesgo de adquirirlo, porque no se transmite por relaciones sexuales ni por ningún otro contacto.
Es una enfermedad crónica que tiende a reactivarse si se abandona el tratamiento. Con un esquema bien llevado, los síntomas suelen controlarse; por eso se habla de control a largo plazo.
Con la pomada y el esquema que indica tu ginecóloga, se usa por periodos largos en la vulva con buena tolerancia, y en cada revisión se vigilan los efectos secundarios.
No te recomendamos automedicarte. Hay cremas de potencias muy distintas y, sin diagnóstico, podrías estar tratando otra enfermedad.
Sí, cuando no haya heridas abiertas y no te duela. Un lubricante ayuda. Si hay dolor o la entrada se ha estrechado, coméntalo, porque hay opciones para mejorar.
Sí. No afecta la fertilidad y, en general, el parto vaginal es posible; la vía de nacimiento se decide con tu obstetra. Avisa de tu diagnóstico para ajustar el tratamiento en el embarazo y la lactancia.