Dolor pélvico: agudo o crónico

El dolor pélvico es el que se siente en la parte baja del abdomen, debajo del ombligo y entre las caderas. Puede ser punzante, sordo, como cólico o como presión, y aparecer de golpe o acompañarte durante meses.

Para orientarse, se divide en dos grandes grupos:

Dolor agudo Dolor crónico
Cómo empieza De forma súbita, en horas o días Poco a poco, o se repite ciclo tras ciclo
Cuánto dura Días Seis meses o más
Causas frecuentes Quiste roto, torsión de ovario, embarazo ectópico, infección pélvica, apendicitis, infección urinaria Endometriosis, adenomiosis, miomas, adherencias, colon irritable, vejiga dolorosa, tensión del piso pélvico
Qué hacer Si es intenso, acudir a urgencias Agendar una valoración ginecológica

Causas ginecológicas

  • Cólicos menstruales intensos y endometriosis.
  • Quistes de ovario, que pueden doler al crecer, romperse o torcerse.
  • Miomas y adenomiosis.
  • Enfermedad pélvica inflamatoria, una infección de útero, trompas y ovarios que con frecuencia empieza con una infección de transmisión sexual.
  • Adherencias por cirugías o infecciones previas.
  • Dolor de ovulación, a la mitad del ciclo.
  • Complicaciones del embarazo, como el embarazo ectópico.

Causas fuera del aparato reproductor

  • Urinarias: infección de vías urinarias, cálculos o síndrome de vejiga dolorosa.
  • Digestivas: estreñimiento, colon irritable, apendicitis o enfermedad inflamatoria intestinal.
  • Musculares y nerviosas: tensión o espasmo de los músculos del piso pélvico, problemas de cadera o de columna e irritación de nervios de la pelvis.

Con frecuencia el dolor crónico tiene más de una causa a la vez, y con el tiempo el sistema nervioso puede volverse más sensible al dolor. El dolor es real aunque los estudios salgan normales.

Síntomas y cuándo consultar

Si el dolor es súbito y muy intenso, o viene con fiebre, desmayo o sangrado y podrías estar embarazada, no esperes a una cita: acude a urgencias. Para el dolor que se repite o que lleva tiempo, agenda una valoración si:

  • El dolor se repite cada mes o dura más de unas semanas.
  • Los cólicos menstruales te impiden hacer tus actividades.
  • Sientes dolor durante o después de las relaciones sexuales.
  • El dolor viene con flujo de mal olor, sangrado fuera de la regla o ardor al orinar.
  • Te duele al evacuar o tu ritmo intestinal cambia en los días de la regla.
  • Tomas analgésicos con frecuencia para poder funcionar.

Si el dolor aparece con la penetración y se acompaña de tensión muscular o de miedo anticipado, puede relacionarse con vaginismo o dispareunia, que también se tratan.

Cómo se valora el dolor pélvico

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Tu historia

Dónde duele, desde cuándo, cómo es el dolor y qué lo empeora: la regla, las relaciones, orinar, evacuar o ciertas posturas. También tus cirugías, partos e infecciones previas.

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Exploración

Se revisan abdomen y pelvis con cuidado, buscando zonas dolorosas, masas o tensión muscular. Puedes pedir que se detenga en cualquier momento.

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Pruebas

Prueba de embarazo, examen de orina y, según el caso, cultivos, pruebas de infecciones de transmisión sexual y análisis de sangre.

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Imagen

El ultrasonido pélvico y transvaginal es el estudio inicial para ver útero y ovarios. A veces se necesita una resonancia o una laparoscopia diagnóstica.

Si la causa está fuera de la ginecología, te orientamos para que la valore el especialista adecuado, como gastroenterología, urología o fisioterapia de piso pélvico.

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Tratamiento del dolor pélvico y seguimiento

El tratamiento del dolor pélvico depende de su origen. Algunas causas tienen una solución concreta, como un antibiótico para una infección o retirar un quiste; otras, como la endometriosis, necesitan un plan de largo plazo.

  • Medicamentos: analgésicos indicados para tu caso, tratamiento hormonal cuando el dolor depende del ciclo y antibióticos si hay infección.
  • Fisioterapia de piso pélvico: ayuda cuando los músculos de la pelvis están tensos o adoloridos.
  • Manejo del dolor crónico: algunos medicamentos que actúan sobre los nervios, el ejercicio, las técnicas de relajación y el apoyo psicológico pueden disminuir la intensidad del dolor.
  • Cirugía: en casos seleccionados, una laparoscopia permite diagnosticar y tratar en el mismo procedimiento endometriosis, quistes o adherencias.

Seguimiento

En el dolor crónico la mejoría suele ser gradual. Se programa una revisión para valorar cómo respondiste y ajustar el plan. La meta es que el dolor deje de dirigir tu vida diaria, aunque a veces no desaparece por completo.

Cuidados que alivian

  • Lleva un diario del dolor: fecha, intensidad del 0 al 10 y su relación con la regla, las relaciones, la orina o la evacuación.
  • Si el calor local te alivia, úsalo sobre la ropa o con una toalla, sin dejarlo directo sobre la piel mucho tiempo.
  • No tomes antibióticos sobrantes ni analgésicos fuertes por tu cuenta; pueden ocultar una urgencia o dificultar el diagnóstico.
  • Toma suficiente agua y fibra. El estreñimiento empeora el dolor pélvico.
  • Mantente activa en la medida en que el dolor lo permita; el reposo prolongado suele empeorar el dolor crónico.
  • Usa condón con parejas nuevas para reducir el riesgo de infecciones que causan dolor pélvico.

Riesgos y señales de alarma

Algunas causas de dolor pélvico ponen en riesgo tu salud o tu fertilidad si no se atienden a tiempo, como un embarazo ectópico, una torsión de ovario o una infección pélvica. Otras no son peligrosas, pero afectan mucho tu calidad de vida si se ignoran durante años.

Acude a urgencias si el dolor...

  • Es súbito, muy intenso o empeora rápido.
  • Viene con fiebre, escalofríos o vómito que no se detiene.
  • Se acompaña de sangrado vaginal y estás o podrías estar embarazada.
  • Viene con mareo, desmayo, palidez o el corazón muy acelerado.
  • Se acompaña de abdomen duro o de dolor en el hombro sin otra explicación.
  • Aparece después de una cirugía, un parto o la colocación de un DIU, con fiebre o flujo de mal olor.

En estos casos no tomes analgésicos para aguantar ni esperes a que pase: busca atención médica inmediata.

Esta información es orientativa y no sustituye una consulta médica. Cada caso se valora de forma individual.

Tiempo para escucharte

El dolor pélvico necesita tiempo para escucharlo bien. En AlanaGyn te atienden ginecólogas que exploran con cuidado, te explican lo que encuentran y, si el origen está fuera de su especialidad, te orientan sobre a quién acudir. Encuentra nuestra clínica de ginecología en Plaza Vistacentro, colonia Buenos Aires.

Atención personalizada

Tu plan se define en una valoración, según tu historia clínica y lo que quieres lograr.

Salud y estética en un mismo lugar

Un equipo de ginecología y medicina estética enfocado en el bienestar integral de la mujer.

Ubicación

Av. Chapultepec 1201, local L-21, tercer piso, en Monterrey.

Horario amplio

Te atendemos de lunes a sábado, de 9 AM a 9 PM, con cita.

Quién te atiende

Dra. Angelina Martínez Longoria, Ginecología y Obstetricia. Más de 10 años de experiencia. Médico Cirujano y Partero por la Universidad Autónoma de Coahuila, con residencia en Gineco-Obstetricia en el Hospital "Dr. Ignacio Morones Prieto" UMAE 23 de Monterrey y diplomado en Patología Vulvovaginal.

Dra. Karla Mata Mejía, Ginecología y Obstetricia. Médico Cirujano y Partero con especialidad en Gineco-Obstetricia por la UANL. Certificada por el Consejo Mexicano de Ginecología y Obstetricia y miembro del Colegio de Ginecología y Obstetricia de Monterrey.

Equipo médico de AlanaGyn: Dra. Angelina Martínez Longoria, Dra. Nancy y Dra. Karla Mata Mejía

Agenda tu valoración

En la valoración revisamos tu caso, resolvemos tus dudas y definimos contigo qué tratamiento es el indicado para ti.

Causas frecuentes del dolor pélvico

Preguntas frecuentes sobre dolor pélvico

Acude a urgencias si el dolor es súbito e intenso, si viene con fiebre, vómito, desmayo o sangrado, o si podrías estar embarazada. Si es leve y se repite, agenda una consulta.

No. También puede venir de la vejiga, del intestino, de los músculos de la pelvis o de la columna. Por eso la valoración incluye preguntas sobre la orina, la evacuación y tu postura.

Casi siempre una prueba de embarazo, un examen de orina y un ultrasonido pélvico. Otros estudios se piden según lo que se encuentre.

Puede ser dolor de ovulación, que suele ser leve y durar desde unas horas hasta un par de días. Si es intenso o se prolonga, conviene revisarlo.

Las causas van desde la resequedad o la tensión muscular hasta la endometriosis o una infección. Tiene tratamiento, así que vale la pena comentarlo sin pena en tu consulta.

Pasa con frecuencia en el dolor crónico. Algunas causas, como la endometriosis superficial o la tensión del piso pélvico, no se ven en los estudios. Se pueden probar tratamientos según tus síntomas y, en casos seleccionados, hacer una laparoscopia.

Si ya tienes uno indicado por tu médica, úsalo como te lo recetaron. Evita automedicarte con analgésicos fuertes o antibióticos y, si el dolor es intenso, acude a urgencias.

Depende de la causa. La endometriosis y las infecciones pélvicas pueden afectarla, por eso conviene atenderlas a tiempo.

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