El PRP íntimo en Monterrey consiste en aplicar plasma rico en plaquetas, obtenido de tu propia sangre, en la vulva o la vagina. Su evidencia todavía es limitada, así que aquí te explicamos qué es, cómo se hace y qué se sabe hasta hoy, sin promesas.
Son rangos generales; en tu valoración te decimos qué esperar en tu caso.
Para preparar el PRP, o plasma rico en plaquetas, se toma una muestra de tu sangre y se procesa en una centrífuga que separa sus componentes. Se conserva la parte del plasma con más plaquetas, que además de participar en la coagulación liberan sustancias que intervienen en la reparación de los tejidos.
En el PRP íntimo, ese concentrado se aplica con una aguja muy fina en zonas de la vulva o de la pared vaginal. Se busca aprovechar esas señales de reparación para mejorar la calidad del tejido. Es la misma base del plasma rico en plaquetas facial, aplicada a otra zona y con otros objetivos.
En redes sociales se anuncia con nombres comerciales y con promesas sobre el orgasmo, el deseo o el "rejuvenecimiento" de la zona. Esas promesas no tienen respaldo científico suficiente, y en AlanaGyn no las hacemos. Es uno de los tratamientos de ginecología estética con menos estudios, así que vale la pena conocer bien lo que se sabe.
El PRP íntimo se ha estudiado en pocas situaciones, y casi siempre en grupos pequeños de pacientes:
Faltan estudios grandes y bien controlados, una forma estándar de preparar y aplicar el plasma y datos de largo plazo. Las revisiones más recientes coinciden en que los resultados iniciales son alentadores en algunos casos, pero no permiten sacar conclusiones firmes.
No hay pruebas suficientes de que el PRP íntimo aumente el deseo sexual, facilite el orgasmo o estreche la vagina. Tampoco de que sustituya a los tratamientos de primera línea, como los corticoides en el liquen escleroso o los estrógenos locales en la atrofia.
Antes de pensar en PRP conviene tener un diagnóstico claro. Las molestias de la vulva pueden deberse a infecciones, a un liquen escleroso o a la atrofia vaginal de la menopausia, y cada una tiene tratamientos con más respaldo.
Si lo que te preocupa es el deseo o la respuesta sexual, lo más útil suele ser una consulta de salud sexual, que revise causas físicas, hormonales, emocionales y de pareja.
Se hace una exploración ginecológica, se revisan tus medicamentos y antecedentes, y se acuerda en qué zona y con qué objetivo se aplicaría.
Se extrae una muestra de tu brazo con material estéril y desechable, y se procesa en la centrífuga.
Mientras se prepara el plasma, se coloca anestesia en crema en la zona durante 20 a 30 minutos.
El plasma se aplica con una aguja muy fina en los puntos acordados. Esta parte toma pocos minutos.
La cita completa dura de 45 a 60 minutos, incluido el tiempo de la anestesia. Al terminar puedes irte a casa y hacer actividades tranquilas.
Lo prudente es plantear el PRP como una prueba con objetivos claros: qué síntoma quieres mejorar y cómo vas a notar si mejoró. Si después de las sesiones no hay un cambio útil, no tiene sentido continuar, y se revisan contigo otras opciones.
Escríbenos si tienes fiebre, dolor que aumenta, inflamación importante o secreción con mal olor.
Como el plasma sale de tu propia sangre, las reacciones alérgicas son muy poco probables. Los efectos más comunes son leves: dolor al momento de la aplicación, inflamación, moretones y sensibilidad en la zona, y una molestia pequeña en el brazo donde se tomó la muestra.
Con menos frecuencia puede haber infección, sangrado en el sitio de aplicación, molestia al orinar los primeros días o un mareo durante la toma de sangre. Se previenen con material estéril, una técnica cuidadosa y una valoración previa.
Esta información es orientativa y no sustituye una consulta médica. Cada caso se valora de forma individual.
Con un tratamiento de evidencia limitada, lo más valioso es que alguien te diga con claridad qué puede aportar y qué no. En AlanaGyn el PRP íntimo se plantea solo después de una valoración ginecológica y como complemento de los tratamientos con más respaldo. Estamos en Plaza Vistacentro, colonia Buenos Aires.
Tu plan se define en una valoración, según tu historia clínica y lo que quieres lograr.
Un equipo de ginecología y medicina estética enfocado en el bienestar integral de la mujer.
Av. Chapultepec 1201, local L-21, tercer piso, en Monterrey.
Te atendemos de lunes a sábado, de 9 AM a 9 PM, con cita.
Dra. Angelina Martínez Longoria, Ginecología y Obstetricia. Más de 10 años de experiencia. Médico Cirujano y Partero por la Universidad Autónoma de Coahuila, con residencia en Gineco-Obstetricia en el Hospital "Dr. Ignacio Morones Prieto" UMAE 23 de Monterrey y diplomado en Patología Vulvovaginal.
Dra. Karla Mata Mejía, Ginecología y Obstetricia. Médico Cirujano y Partero con especialidad en Gineco-Obstetricia por la UANL. Certificada por el Consejo Mexicano de Ginecología y Obstetricia y miembro del Colegio de Ginecología y Obstetricia de Monterrey.
En la valoración revisamos tu caso, resolvemos tus dudas y definimos contigo qué tratamiento es el indicado para ti.
Con anestesia en crema, la mayoría siente piquetes y presión tolerables. Es una zona sensible, así que se avanza con cuidado y a tu ritmo.
No hay evidencia suficiente para afirmarlo. Si te preocupa tu respuesta sexual, conviene una valoración más amplia, porque suelen influir causas físicas, hormonales, emocionales y de pareja.
Los protocolos varían. Lo más común es de 1 a 3 sesiones, una al mes, y después se valora si hubo un cambio que justifique continuar.
Hay muy pocos estudios y de calidad limitada. Para la incontinencia de esfuerzo, la base son los ejercicios de piso pélvico; aquí explicamos las opciones de tratamiento para la incontinencia urinaria.
Hay clínicas que aplican el PRP después del láser, pero no se ha demostrado que juntos funcionen mejor que por separado. Si te interesa, se analiza en tu valoración junto con lo que se sabe del láser vaginal.
Por lo general después de 2 o 3 días, cuando bajó la inflamación. Tu ginecóloga te da la indicación para tu caso.
Reduce mucho el riesgo de alergia, pero sigue siendo un procedimiento con aguja. Lo importante es que se haga con material estéril, en un establecimiento médico y después de una valoración.
No se recomienda. Se pospone hasta terminar esas etapas.