El tratamiento para atrofia vaginal en Monterrey alivia la resequedad, el ardor y las molestias urinarias que pueden aparecer con la menopausia. En AlanaGyn lo atienden ginecólogas, con opciones que se ajustan a tus síntomas y a tu historia clínica.
La atrofia vaginal es el adelgazamiento y la resequedad de los tejidos de la vagina y la vulva que aparecen cuando bajan los estrógenos. Hoy se le llama síndrome genitourinario de la menopausia, porque los cambios también alcanzan la uretra y la vejiga.
Sin estrógenos, la mucosa se vuelve más delgada y frágil, produce menos lubricación y pierde elasticidad. También cambia la acidez natural de la vagina, lo que facilita la irritación y las infecciones.
Es muy común después de la menopausia, aunque también puede presentarse durante la lactancia, después de retirar los ovarios o con algunos tratamientos contra el cáncer. A diferencia de los bochornos, que suelen disminuir con los años, estos síntomas tienden a mantenerse o a avanzar si no se tratan.
Es parte de los cambios de la menopausia y el climaterio, y en AlanaGyn la atienden las ginecólogas del área de ginecología estética.
Muchas mujeres no lo comentan por pena o porque piensan que es parte de la edad. Tiene tratamiento, y vale la pena consultarlo aunque los síntomas sean leves.
Cualquier sangrado después de la menopausia debe revisarse, aunque sea poco, porque puede tener otras causas además de la atrofia. Lo mismo si notas manchas blancas, grietas o cambios en la piel de la vulva, que pueden corresponder a un liquen escleroso.
Acude a urgencias si tienes fiebre con dolor en la espalda baja y ardor al orinar, porque puede tratarse de una infección de riñón.
El tratamiento se elige según la intensidad de tus síntomas, tu historia clínica y tus preferencias. Estas son las opciones principales:
| Opción | Qué hace | Lo que conviene saber |
|---|---|---|
| Lubricantes | Disminuyen la fricción durante las relaciones. | Se usan en el momento. Los de base agua o silicón, sin aromas ni efecto de calor, suelen tolerarse mejor. |
| Hidratantes vaginales | Mantienen la humedad de la mucosa. | Se aplican de forma regular, varias veces por semana, aunque no tengas relaciones. Son el primer paso en síntomas leves. |
| Estrógenos locales | Devuelven grosor, humedad y elasticidad a la mucosa. | Se aplican en la vagina en crema, óvulo o tableta, con receta médica. En dosis bajas, la cantidad que pasa a la sangre es mínima. Es la opción con más respaldo para síntomas moderados o intensos. |
| Láser vaginal | Busca estimular la renovación del tejido con calor controlado. | Complemento o alternativa cuando no se pueden usar hormonas. |
Las opciones se combinan con frecuencia, y el plan se ajusta en cada revisión. Si además tienes bochornos, alteraciones del sueño u otros síntomas de la menopausia, se valora la terapia hormonal, que actúa en todo el cuerpo; los estrógenos locales actúan solo en la zona.
No uses cremas con hormonas sin receta ni por recomendación de otra persona: la dosis, el tiempo de uso y las precauciones se definen en consulta.
El láser vaginal se ofrece cada vez más para la atrofia, pero su respaldo todavía es limitado: los estudios que lo comparan con un tratamiento simulado no coinciden, y faltan datos de largo plazo. Por eso aquí se usa como complemento y no como primera opción. Los detalles están en la página de rejuvenecimiento vaginal con láser.
Platicamos de tus síntomas, de cuándo fue tu última regla, de tus medicamentos y de antecedentes como cáncer de mama o trombosis.
Se revisan la vulva y la vagina para confirmar los cambios de la atrofia y descartar infección, liquen u otras lesiones.
Se empieza por lo más sencillo que pueda funcionar para tus síntomas, y se suma o se cambia lo que haga falta.
Se agenda una revisión para ver cómo respondiste y ajustar el tipo de tratamiento o la frecuencia.
Si tu Papanicolaou no está al día, se aprovecha la consulta para programarlo, junto con los estudios de tu chequeo ginecológico que te correspondan.
La atrofia es una condición crónica. Cuando el tratamiento se suspende, lo habitual es que los síntomas regresen, así que el objetivo es encontrar uno que puedas mantener con comodidad.
La primera revisión suele hacerse alrededor de los tres meses de empezar, para ajustar el plan. Después, el seguimiento se integra a tu revisión ginecológica anual. Si aparece sangrado o tus síntomas cambian, consulta antes.
Si el dolor en las relaciones sigue a pesar del tratamiento, puede haber además una contracción involuntaria de los músculos de la vagina. En ese caso se valora el manejo de vaginismo y dispareunia.
Los lubricantes y los hidratantes pueden causar irritación o alergia en algunas mujeres. Si un producto te arde, cámbialo y coméntalo en consulta.
Los estrógenos vaginales en dosis bajas suelen tolerarse bien. Al inicio pueden causar flujo, ardor leve o sensibilidad en los senos, que por lo general pasan. Se usan con más cuidado, o se decide junto con otro especialista, en estas situaciones:
El láser tiene sus propios riesgos y contraindicaciones, que se revisan antes de indicarlo. Con cualquier tratamiento, avísanos si aparece sangrado.
Esta información es orientativa y no sustituye una consulta médica. Cada caso se valora de forma individual.
Hablar de resequedad o de dolor en las relaciones no siempre es fácil. En AlanaGyn lo atienden ginecólogas que conocen bien esta etapa, revisan tu caso completo y te proponen un tratamiento que puedas sostener. Estamos en Plaza Vistacentro, colonia Buenos Aires.
Tu plan se define en una valoración, según tu historia clínica y lo que quieres lograr.
Un equipo de ginecología y medicina estética enfocado en el bienestar integral de la mujer.
Av. Chapultepec 1201, local L-21, tercer piso, en Monterrey.
Te atendemos de lunes a sábado, de 9 AM a 9 PM, con cita.
Dra. Angelina Martínez Longoria, Ginecología y Obstetricia. Más de 10 años de experiencia. Médico Cirujano y Partero por la Universidad Autónoma de Coahuila, con residencia en Gineco-Obstetricia en el Hospital "Dr. Ignacio Morones Prieto" UMAE 23 de Monterrey y diplomado en Patología Vulvovaginal.
Dra. Karla Mata Mejía, Ginecología y Obstetricia. Médico Cirujano y Partero con especialidad en Gineco-Obstetricia por la UANL. Certificada por el Consejo Mexicano de Ginecología y Obstetricia y miembro del Colegio de Ginecología y Obstetricia de Monterrey.
En la valoración revisamos tu caso, resolvemos tus dudas y definimos contigo qué tratamiento es el indicado para ti.
Por lo general no. A diferencia de los bochornos, tiende a mantenerse o a avanzar con los años. Lo bueno es que suele responder al tratamiento.
En dosis bajas, la cantidad que pasa a la sangre es mínima y tienen un buen perfil de seguridad en la mayoría de las mujeres. Aun así, necesitan receta y una revisión de tus antecedentes.
Depende del tipo de cáncer y del tratamiento que llevas. Primero se intentan opciones sin hormonas, y si no bastan, la decisión se toma junto con tu oncólogo.
Mientras tengas síntomas. Es una condición crónica y, al suspender el tratamiento, lo habitual es que regresen.
Tienen usos distintos. El lubricante se usa durante la relación para disminuir la fricción. El hidratante se aplica de forma regular, varias veces por semana, para mantener la humedad del tejido.
Sí. Puede aparecer durante la lactancia, después de retirar los ovarios o con medicamentos que bajan los estrógenos. También en esos casos tiene tratamiento.
Es frecuente, pero no tienes por qué aguantarlo. La resequedad es una causa común y tiene tratamiento; si el dolor sigue, se buscan otras causas.