El tratamiento de infecciones vaginales en Monterrey funciona mejor cuando se sabe qué las está causando. En AlanaGyn una ginecóloga revisa tus síntomas y tu flujo, confirma el diagnóstico y te indica qué hacer, también si las molestias regresan.
La vagina tiene un equilibrio propio. La protegen bacterias llamadas lactobacilos, que mantienen un ambiente ácido y frenan el crecimiento de otros microorganismos. Cuando ese equilibrio se altera, o cuando llega un microorganismo de fuera, aparece una infección o una inflamación que los médicos llaman vaginitis.
Las tres causas más frecuentes son la candidiasis, la vaginosis bacteriana y la tricomoniasis. Se parecen en los síntomas, pero cada una se trata con un medicamento distinto.
| Infección | Qué la causa | Cómo suele ser el flujo | Otros datos |
|---|---|---|---|
| Candidiasis | Un hongo que vive normalmente en el cuerpo y crece de más | Blanco y grumoso, como requesón, sin mal olor | Comezón intensa y ardor. No se considera de transmisión sexual. |
| Vaginosis bacteriana | Bajan los lactobacilos y crecen otras bacterias | Grisáceo y fluido, con olor a pescado, más notorio después de las relaciones | Poca o ninguna comezón. Se asocia con la vida sexual, aunque no se considera de transmisión sexual. |
| Tricomoniasis | Un parásito, Trichomonas vaginalis | Amarillo verdoso, espumoso y con mal olor | Ardor y dolor al orinar o en las relaciones. Es de transmisión sexual. |
Ninguna descripción basta para saber cuál tienes: los síntomas se enciman y a veces hay dos infecciones a la vez. También hay molestias parecidas por irritación con jabones, por la resequedad de la atrofia vaginal o por infecciones de transmisión sexual. Por eso, en la atención ginecológica, el diagnóstico se confirma con una revisión.
Un poco de flujo es normal, y cambia a lo largo del ciclo: cerca de la ovulación es más abundante y elástico. Lo que conviene revisar es un cambio en tu flujo de siempre o la aparición de molestias.
Te preguntamos por tus síntomas, qué has usado, tu método anticonceptivo y si podrías estar embarazada.
Se revisa la vulva y, con un espejo vaginal, la vagina y el cuello del útero. Si sientes molestia, dilo y se ajusta.
Con un hisopo se toma un poco de flujo para medir su acidez, observarlo al microscopio o enviarlo a cultivo o a una prueba molecular, según el caso.
Se indica el medicamento, la dosis, los días y si tu pareja también necesita atención.
Es muy común comprar un óvulo en la farmacia al primer síntoma. El problema es que cada infección necesita un medicamento distinto: un antimicótico no sirve para la vaginosis ni para la tricomoniasis, y un antibiótico mal indicado puede favorecer la candidiasis.
Tratar sin diagnóstico también puede ocultar una infección de transmisión sexual o alterar el resultado de las pruebas. Si ya usaste algo, no pasa nada: coméntalo en la consulta.
El tratamiento depende del diagnóstico. El medicamento, la dosis y la duración los define tu ginecóloga; en general:
Si los síntomas se quitan, en general no hace falta otra prueba. Si no mejoras o regresan, vuelve a consulta.
Las recaídas son frecuentes en la candidiasis y la vaginosis bacteriana. En esos casos se trabaja en tres frentes:
En la vaginosis que se repite, estudios recientes sugieren que tratar también a la pareja masculina puede disminuir las recaídas; se valora caso por caso. Los probióticos se promocionan mucho, pero su evidencia todavía es limitada.
Si puedes, evita en los dos días previos las relaciones sexuales, las duchas vaginales y los óvulos que no te hayan indicado, para que la muestra sea confiable.
La mayoría de las infecciones vaginales son leves y responden bien al tratamiento adecuado. Sin tratamiento, o con uno equivocado, pueden tener consecuencias:
Esta información es orientativa y no sustituye una consulta médica. Cada caso se valora de forma individual.
Las molestias íntimas incomodan y a veces dan pena. En AlanaGyn te atiende una ginecóloga que revisa tu caso con calma, te explica qué encontró y qué hacer si las molestias regresan, para que no termines en un ciclo de tratamientos a ciegas. Estamos en Plaza Vistacentro, colonia Buenos Aires.
Tu plan se define en una valoración, según tu historia clínica y lo que quieres lograr.
Un equipo de ginecología y medicina estética enfocado en el bienestar integral de la mujer.
Av. Chapultepec 1201, local L-21, tercer piso, en Monterrey.
Te atendemos de lunes a sábado, de 9 AM a 9 PM, con cita.
Dra. Angelina Martínez Longoria, Ginecología y Obstetricia. Más de 10 años de experiencia. Médico Cirujano y Partero por la Universidad Autónoma de Coahuila, con residencia en Gineco-Obstetricia en el Hospital "Dr. Ignacio Morones Prieto" UMAE 23 de Monterrey y diplomado en Patología Vulvovaginal.
Dra. Karla Mata Mejía, Ginecología y Obstetricia. Médico Cirujano y Partero con especialidad en Gineco-Obstetricia por la UANL. Certificada por el Consejo Mexicano de Ginecología y Obstetricia y miembro del Colegio de Ginecología y Obstetricia de Monterrey.
En la valoración revisamos tu caso, resolvemos tus dudas y definimos contigo qué tratamiento es el indicado para ti.
No necesariamente. Tener flujo es normal y su aspecto cambia con el ciclo. Consulta si cambia de color, olor o consistencia, o si hay comezón, ardor o dolor.
Aunque los síntomas se parezcan, pueden deberse a otra causa. Lo más seguro es confirmar el diagnóstico, sobre todo si estás embarazada, si no mejoraste la vez anterior o si las molestias regresan seguido.
En la tricomoniasis, siempre. En la candidiasis, solo si tu pareja tiene molestias. En la vaginosis bacteriana que se repite, tu ginecóloga valora si conviene.
Puede ser por cualquiera de las dos. Con flujo diferente o comezón se piensa primero en una infección vaginal; con ganas frecuentes y urgentes de orinar, en una infección de vías urinarias. La revisión ayuda a distinguirlas.
Los antibióticos también disminuyen las bacterias protectoras de la vagina, y eso le deja espacio al hongo. Si te pasa seguido, coméntalo para planear cómo prevenirlo.
No. Alteran el equilibrio de la vagina y se asocian con más infecciones. Para la higiene basta con lavar la vulva por fuera.
Consulta antes de usar cualquier medicamento. Algunos tratamientos no se usan en el embarazo, y ciertas infecciones se asocian con parto prematuro, así que conviene tratarlas a tiempo.