El tratamiento de miomas en Monterrey va desde la vigilancia con ultrasonido hasta los medicamentos o la cirugía, según tus síntomas y tus planes. Muchos miomas no necesitan tratarse; lo importante es saber dónde están y cómo te afectan.
Los miomas, también llamados fibromas o leiomiomas, son tumores benignos que se forman en el músculo del útero. Son muy frecuentes, sobre todo entre los 30 y los 50 años, y muchas mujeres los tienen sin saberlo.
Crecen por efecto de los estrógenos y la progesterona, por eso suelen aumentar de tamaño durante la etapa reproductiva y reducirse después de la menopausia. Puede haber uno o varios, y medir desde unos milímetros hasta varios centímetros.
Que sean benignos significa que no se extienden a otros órganos. Es muy poco común que una masa que parece mioma resulte ser un tumor maligno; por eso, más que alarmarse, se vigila cualquier crecimiento rápido, sobre todo después de la menopausia.
| Tipo | Dónde está | Qué suele causar |
|---|---|---|
| Submucoso | Hacia el interior del útero, bajo su recubrimiento | Reglas abundantes y dificultad para embarazarse, aun siendo pequeño |
| Intramural | Dentro de la pared muscular | Reglas abundantes y un útero más grande |
| Subseroso | Hacia el exterior del útero, a veces unido por un tallo | Presión sobre la vejiga o el intestino; rara vez sangrado |
Con menos frecuencia aparecen en el cuello del útero. Es común tener miomas de más de un tipo al mismo tiempo.
Muchos miomas no dan síntomas y se descubren en un ultrasonido de rutina. Cuando sí causan molestias, las más comunes son:
Consulta si tienes alguno de estos síntomas, si te dijeron que tienes miomas y no has tenido seguimiento, o si piensas embarazarte y sabes que los tienes. Los miomas están entre las causas más frecuentes de sangrado menstrual anormal.
Son más comunes cuando hay antecedentes en la familia, cuando la primera regla llegó muy temprano o cuando hay sobrepeso.
Revisamos tus reglas, tus molestias, tus embarazos previos y si hay miomas en tu familia.
En la exploración pélvica se puede notar un útero más grande o de forma irregular.
El ultrasonido pélvico y transvaginal es el estudio principal: muestra cuántos miomas hay, su tamaño y su ubicación.
Según el caso, biometría hemática para descartar anemia, histeroscopia para los miomas dentro de la cavidad y resonancia magnética para planear una cirugía.
Con el ultrasonido se hace un mapa de tus miomas. Ese mapa, junto con tus síntomas y tus planes de embarazo, es lo que define si conviene vigilar, dar medicamentos u operar. Cuando se decide vigilar, el estudio se repite cada cierto tiempo para saber si crecen.
Si los miomas no causan síntomas, lo habitual es revisarlos de forma periódica con ultrasonido, sin tratamiento. Tener miomas, por sí solo, no obliga a operarse.
Sirven sobre todo para controlar el sangrado y el dolor:
Los medicamentos controlan los síntomas mientras se usan. Al suspenderlos, los miomas pueden volver a crecer.
Muchas de estas cirugías pueden hacerse con técnicas de mínima invasión, con heridas pequeñas y una recuperación más corta. Después de una miomectomía pueden aparecer miomas nuevos, así que el seguimiento continúa.
Los miomas pueden causar anemia por sangrado, presión sobre la vejiga o el intestino y, durante el embarazo, dolor o complicaciones como un parto prematuro. En raras ocasiones un mioma con tallo se tuerce, y causa dolor intenso.
Cada tratamiento tiene sus propios riesgos. Los medicamentos que bajan los estrógenos dan síntomas parecidos a los de la menopausia, como bochornos. La cirugía tiene riesgos de sangrado, infección y adherencias, y después de algunas miomectomías se recomienda cesárea en un embarazo futuro.
Esta información es orientativa y no sustituye una consulta médica. Cada caso se valora de forma individual.
Con miomas, la decisión importante es cuándo tratar y cuándo solo vigilar. En AlanaGyn te atienden ginecólogas que revisan contigo tu ultrasonido, te explican qué tipo de miomas tienes y qué opciones hay según tus planes de embarazo. Es parte de la ginecología en AlanaGyn, en Plaza Vistacentro, colonia Buenos Aires.
Tu plan se define en una valoración, según tu historia clínica y lo que quieres lograr.
Un equipo de ginecología y medicina estética enfocado en el bienestar integral de la mujer.
Av. Chapultepec 1201, local L-21, tercer piso, en Monterrey.
Te atendemos de lunes a sábado, de 9 AM a 9 PM, con cita.
Dra. Angelina Martínez Longoria, Ginecología y Obstetricia. Más de 10 años de experiencia. Médico Cirujano y Partero por la Universidad Autónoma de Coahuila, con residencia en Gineco-Obstetricia en el Hospital "Dr. Ignacio Morones Prieto" UMAE 23 de Monterrey y diplomado en Patología Vulvovaginal.
Dra. Karla Mata Mejía, Ginecología y Obstetricia. Médico Cirujano y Partero con especialidad en Gineco-Obstetricia por la UANL. Certificada por el Consejo Mexicano de Ginecología y Obstetricia y miembro del Colegio de Ginecología y Obstetricia de Monterrey.
En la valoración revisamos tu caso, resolvemos tus dudas y definimos contigo qué tratamiento es el indicado para ti.
Es muy poco común. Los miomas son benignos y la gran mayoría se mantienen así. Lo que se vigila es un crecimiento rápido, sobre todo después de la menopausia.
No. Si no causan síntomas, se vigilan. La cirugía se considera cuando hay sangrado o dolor que no mejora, cuando son grandes o cuando afectan la fertilidad.
Sí, muchas mujeres se embarazan con miomas. Los que crecen hacia el interior del útero son los que más afectan la fertilidad, y a veces conviene retirarlos antes de buscar embarazo.
Suelen reducirse después de la menopausia, cuando bajan las hormonas. Antes de esa etapa es raro que desaparezcan, aunque pueden mantenerse estables durante años.
Depende del tamaño, de tus síntomas y de cómo se han comportado. Al principio suele repetirse en unos meses para ver si crecen, y después con menos frecuencia.
Algunos causan presión o molestias. El dolor intenso puede aparecer si un mioma pierde su riego sanguíneo, algo más común en el embarazo, o si un mioma con tallo se tuerce.
La cirugía retira los miomas que existen, pero con los años pueden formarse nuevos, sobre todo si eres joven o tenías varios.
Depende de si quieres conservar tu útero y embarazarte, del número y el tamaño de los miomas y de tus preferencias. Ambas opciones se explican con calma en consulta.